Décimas

Al son jarocho me lo topé sin querer hace dos años pero fue encontrarnos y enamorarnos. Quisiera saber más de música para poder explicar la belleza de su ritmo, pero tan solo sé que la sangre me llama cuando lo escucho. Y como mi ignorancia es mucha, es hasta recientemente que me vengo enterando de la conexión del son jarocho y otros tantos ritmos costeros y latinoamericanos con la décima espinela.

10 Mitos sobre el cerebro y el aprendizaje

En el marco de la edición #36 de TriConference, organizada por la Asociación de Escuelas Americanas, se están desarrollando diversos espacios de reflexión docente destinados al crecimiento profesional de los educadores de esta región. En el conferencia La Ciencia en el Arte de Enseñar,  facilitado por Tracey Tokuhama, Ph.D,  estuvimos aprendiendo sobre neurociencia y el aprendizaje.
Entre lo mucho que aprendimos, quise esbozar algunos de los mitos relacionados con el cerebro y el aprendizaje. De acuerdo con la investigadora, los latinoamericanos somos quienes más retenemos mitos en torno a estos campos.

Cura de poesía

Cuando tenía 15 años memoricé mi primer poema, Hipótesis científica de Cristina Peri Rossi. Nunca nadie me escuchó declamarlo pero me encantaba recitarlo para mí e impregnarlo de todo el sentimiento que un adolescente puede darle a la explicación de qué es el amor. No pasó mucho hasta que me tropezara con Octavio Paz y su Óyeme como quien oye llover: en las noches de lluvia siempre viene a mí con un halo de nostalgia.

Monstruo

La única petición de la criatura a su creador Frankenstein era un ser tan monstruoso como él, no quería que reparara su "anormalidad", quería otro ser que pudiera aceptarlo. El Asterión de Borges juega y sueña con otro Asterión a quien mostrarle su casa; en la soledad de su intrincado laberinto, su sueño es otro como él. Asterión está loco, es soberbio y misantrópico pero no escapa de la necesidad de compañía. Sabe sus pecados y de qué lo acusan, sabe por qué rehuimos a confrontarlo pero espera ansioso a que vayamos a redimirlo.
Me gusta la literatura de monstruos porque lo monstruoso es siempre un encuentro con todo lo que nos asusta en nosotros, con nuestros horrores humanos, con nuestra terrible contradicción interna y la fuente de defectos que nos hace seres horribles.

Dos veces

He tenido por política no repetir películas, ni libros, ni destinos ni nada. Con un mundo tan vasto y con tanto que no conozco, ni he visto, ni he leído; repetir lo conocido le roba tiempo a todo lo nuevo. Eso por un lado; por el otro, me jala esa mucha importancia que le he dado a la emoción embriagante de la primera vez, su unicidad y la sorpresa que resguarda. Sufro de la insaciabilidad de la que hablaba Sabines.