Negra

Me enteré que era negra porque así me lo dijeron, no me lo dijo mi piel ni mi bemba colorada. Me enteré un día que discutiendo con un compañero de la escuela encontró como mejor insulto llamarme “negra”; debido a mi carácter contestatario y de “siempre tengo la razón”, me quedé impactada e inmediatamente le hice frente burlándome de su ignorancia, -“¿yo: negra? pff…” –le grité. Como me negaba a aceptarlo, mis compañeros decidieron traerme un espejo, recuerdo que era solo un pedazo de vidrio roto que encontraron en el suelo y me obligaron a verme en él hasta que dejara decir que no era negra. Y así acabó el recreo, yo en el baño llorando y ellos llamando a la maestra. 

Supermujer



“Una época terrible para la mujer: obligadas al barbarismo del parto y la ineludible maternidad culposa; convencidas bajo la falacia biológica de que sus úteros pertenecían a la sociedad, vivían sin poder imaginar que la Ciencia algún día liberaría sus cuerpos.”

Pronunciará alguna fémina dentro de algunas décadas o quizás siglos (si la suerte es mala o nuestro trabajo es lento). 
Mientras yo, desde mi época, me jacto afortunadísima creyendo que mi momento histórico es distinto por mucho al sufrido por mis congéneres siglos atrás y me indigno ante la barbarie de matrimonios arreglados, la privación del disfrute de la sexualidad, la nulidad como ciudadanas y otras tantas que cargaban esas tristes mujeres; alguna en un futuro posible sentirá pena por mí.