Adecuadictos

Es un grupo de 11 estudiantes, 6 de ellos presentan adecuación curricular no significativa. Es decir, el aula ordinaria tiene menos estudiantes que el mismo recinto aparte. Si bien esto varía según el centro educativo, la constante que he observado durante los últimos diez años es que, cada año, se suman más y más adecuaciones.

No me gusta cuando callas

Le propongo dos ejercicios: pensar en cuántas escritoras ha leído y reflexionar sobre qué tipo de personajes femeninos nos proporcionan en general los textos literarios.

En una entrada anterior comenté que el porcentaje de obras literarias escritas por autoras, exigido por el MEP, es bajísimo en comparación con el de escritores masculinos. No estamos leyendo mujeres porque no nos interesa saber qué tienen que decir o, más bien, no nos conviene. Sin embargo, sí leemos sobre mujeres pero ¿qué tipo de mujeres nos muestra la literatura hegemónica? No hablo de las princesas de Disney, sino de la ausente y silenciosa amada de Neruda o la desquiciada y obediente Ofelia o la cruel y mala madre de Medea.

Innombradas

Las mujeres no existimos ni en el arte ni en la ciencia ni en ningún otro capítulo importante de la historia de la humanidad. Si ni a Hypatia ni a Olympe de Gouges hace falta mencionar para hablar de la historia del hombre, menos tendrán un lugar las mujeres escritoras. 

Ixcanul

En Ixcanul, María, la protagonista, mira fijamente el vacío. El vacío se llama futuro. El silencio es un protagonista, un silencio cargado de terrible resignación; así como Suma, en Girl Rising, se cuestiona una existencia restringida por el género, María sin decir nada, parece constatar que ser mujer es un destino maldito, no hay opción ni chance de elegir.

Memento mori

La mayor parte de mis gustos se los debo a alguien. Mis primeros libros los heredé de mi padrastro, cuyo afición por los libros terminó obsesionándome con el olor a libro viejo. Mi primer maratón de Star Wars la hice con mi primer amor de la vida, me enamoré de los ewoks y jedis oyéndolo hablar. Así escogí mi carrera profesional, empecé a viajar, compré mi primera bufanda, me hice fan de Van Gogh, inicié mi devoción por Simone de Beauvoir, vi todas las películas de Tarantino, me metí a clase de danza del vientre y me confesé fanática de George Orwell. Detrás de cada uno de esas aficiones que me acompañan, hay siempre un nombre, la pasión de alguien fertilizando mis obsesiones. Así mi forma de relacionarme con otros se hizo egoísta: te escucho porque quiero aprender algo de vos.

Recuerdo

En casa de mis tías hay tradición de recordar, en forma ritual, los mismos eventos de nuestra infancia antecedidos de un "¿se acuerda cuando...?". Llega un punto en que el recuerdo se aferra a mí y termino convencida de que sentí la patada karateka de mi primo estampándose en mi frente de dos años. No es mi recuerdo pero lo han repetido tantas veces que lo siento mío. 

Modelo Epistolar

Yo propondría que, del viejo mundo que dejamos, nos quedemos con eso de escribirnos cartas. A lo Cortázar y Pizarnik, a lo Frida y Diego, a lo Karol Wojtyla y Tymieniecka.

Leo y después existo

El caso es que me estoy obsesionando con Mecha. Quiero el escote de su espalda y bailar un tango como lo haría ella. Mecha siendo inteligente y asumiendo sus rincones turbios sin miedo. Es Pérez Reverte y El tango de la Guardia Vieja. Aunque yo soy más un personaje de Jane Austen, una Elinor muy comedida, a la que le pesa demasiado la razón como para actuar con imprudencia.

Probemos todo

-Te va a encantar. 
-¿Qué?
-El mundo.

Room, por muchas razones, es una de mis últimas películas favoritas. Los monólogos interiores de Jack son tan conmovedores como su mirada de asombro e ingenuidad frente a ese mundo nuevo que se descubre ante sus ojos. Jack es un pequeño explorador mirando por primera vez las cosas.


El viaje de Jack sugiere planteamientos existenciales ineludibles: ¿qué tal si el mundo que hemos conocido hasta el momento es tan solo una habitación?, ¿qué tal si nuestra realidad conocida solo nos muestra un único punto de vista? ¡Cuánto hay del mundo que no hemos considerado ni conocido!

Nolan y Leonardo

A Nolan le colgaban dos cordeles por brazos, cada uno a un palmo de llegar al suelo, el otro extremo remataba en una extraña melena crespa informe. Nolan era una figurilla de caminar pausado y de un total desgarbo. Por su parte, Leo... Leo era guapísimo, esos ojos verdes y esa sonrisa. Nos llevaba miles de años de ventaja porque se había quedado no sé cuántas veces; era, sin duda, el más popular de todos.

Un roto para un descosido

Que para los amorosos, el amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente. Lo ha dicho Sabines y me lo recordó Charlie Kaufman y Dan Harmon en Anomalisa. Tengo varias semanas pensando en eso. Lo mismo me sucede con The Lobster de Lanthimos.