No me gusta cuando callas

Le propongo dos ejercicios: pensar en cuántas escritoras ha leído y reflexionar sobre qué tipo de personajes femeninos nos proporcionan en general los textos literarios.

En una entrada anterior comenté que el porcentaje de obras literarias escritas por autoras, exigido por el MEP, es bajísimo en comparación con el de escritores masculinos. No estamos leyendo mujeres porque no nos interesa saber qué tienen que decir o, más bien, no nos conviene. Sin embargo, sí leemos sobre mujeres pero ¿qué tipo de mujeres nos muestra la literatura hegemónica? No hablo de las princesas de Disney, sino de la ausente y silenciosa amada de Neruda o la desquiciada y obediente Ofelia o la cruel y mala madre de Medea.