Monstruo

La única petición de la criatura a su creador Frankenstein era un ser tan monstruoso como él, no quería que reparara su "anormalidad", quería otro ser que pudiera aceptarlo. El Asterión de Borges juega y sueña con otro Asterión a quien mostrarle su casa; en la soledad de su intrincado laberinto, su sueño es otro como él. Asterión está loco, es soberbio y misantrópico pero no escapa de la necesidad de compañía. Sabe sus pecados y de qué lo acusan, sabe por qué rehuimos a confrontarlo pero espera ansioso a que vayamos a redimirlo.
Me gusta la literatura de monstruos porque lo monstruoso es siempre un encuentro con todo lo que nos asusta en nosotros, con nuestros horrores humanos, con nuestra terrible contradicción interna y la fuente de defectos que nos hace seres horribles.

Dos veces

He tenido por política no repetir películas, ni libros, ni destinos ni nada. Con un mundo tan vasto y con tanto que no conozco, ni he visto, ni he leído; repetir lo conocido le roba tiempo a todo lo nuevo. Eso por un lado; por el otro, me jala esa mucha importancia que le he dado a la emoción embriagante de la primera vez, su unicidad y la sorpresa que resguarda. Sufro de la insaciabilidad de la que hablaba Sabines.

No tan negra

Antes yo no era negra, era solo una niña creo. Empecé a ser negra como a los 5 años, cuando me dijeron que no jugarían conmigo porque era muy negra o cuando en la escuela me forzaron a mirarme a un espejo para que dejara de negar que lo era o cuando todos piel contra piel hasta quedar yo de última me obligaron a entenderlo. Desde ahí comprendí cada vez que mi mamá decía el "es que el papá es negro" cuando nos miraban a las dos. Eso de ser negro es un tema entero para la gente. 

Significar

Decía Ricoeur que simbolizar es una actividad exclusiva del ser humano. Aprendemos a simbolizar y nos la vamos por la vida haciéndolo. Desde la antigüedad, el hombre adjudicó significados a todo a su alrededor, el entendimiento del mundo se dio a partir de esa simbolización.

Marcela

Uno de los pasajes más hermosos de Don Quijote es cuando Marcela se defiende de quienes la inculpan de no corresponder al amor de Grisóstomo.

Caverna

Hay quienes tuvieron la dicha de nacer en hogares profundamente educados, humanistas, deportistas, animalistas, vegetarianos y libres de gluten. A otros, la gran mayoría, nos tocó ser educados con una alta dosis de prejuicios, estereotipos y reglas morales que van contra toda la ola moderna de defensa de los derechos humanos. A nosotros nos correspondió reeducarnos, desaprender y, en muchos casos, hasta desdecirnos porque descubrimos que aquello que nos inculcaron promovía la discriminación de otros.

Conmigo

Una de las transgresiones de mi adultez ha sido el baile. Transgresión porque la gente como yo no baila: lee, no tiene ritmo, huye de la socialización y se dedica a actividades ñoñas. He cumplido con todo a cabalidad pero el baile ha sido mi ruptura personal. La poca habilidad la he compensado con muchos años de clases, que no necesariamente significan que baile en esa proporción pero funcionan para darme la libertad de aceptar bailar en público.

Max bailando con Max

"Volvieron a encontrarse en sincronización perfecta, la mano de él otra vez en la curva suave de la cintura, como si hubieran ensayado aquello media docena de veces. Ella tenía una sonrisa en los labios y Max asintió satisfecho. Algunas parejas se apartaban un poco para mirarlos con admiración o envidia, y la mujer oprimió suavemente la mano donde apoyaba la suya, alertándolo.
-No llamemos la atención.
Se excusó Max, obteniendo a cambio otra sonrisa indulgente. Le gustaba bailar con esa mujer."
-El tango de la Guardia Vieja

Mi teoría sobre Max es que baila solo, aun con Mecha, su baile es de a solitario. Max es el bailarín asombroso que te extiende la mano y baila con vos como dándote un servicio. Max es el que saca a todas y nos hace girar sobre un joyero, mientras él baila en armonía con Narciso. Max baila con Mecha, con la Mecha que se transforma en una extensión más de sí mismo, en un espejo en el que se ajusta los puños de las mangas.

Babel

Me han encomendado la imposible tarea de desechar los libros de la difunta biblioteca del colegio donde trabajo, que donemos lo que no sirva (?) y dejemos solo un par de libros para usar en las clases. A nadie peor podrían haberle asignado un sacrilegio como este. No son mis libros pero son libros y todo mi ser insiste en que los libros se conservan siempre.
Se dice que la lectura es, ante todo, una experiencia emocional; asociamos, proyectamos y nos vinculamos con personajes y situaciones que, aunque sabemos ficticias, activan y nos enfrentan con nuestros recuerdos. No es de extrañar que las elecciones de libros favoritos no estén basadas en criterios técnicos y que nuestra memoria sensorial tenga todo el control al respecto.