Babel

Me han encomendado la imposible tarea de desechar los libros de la difunta biblioteca del colegio donde trabajo, que donemos lo que no sirva (?) y dejemos solo un par de libros para usar en las clases. A nadie peor podrían haberle asignado un sacrilegio como este. No son mis libros pero son libros y todo mi ser insiste en que los libros se conservan siempre.
Se dice que la lectura es, ante todo, una experiencia emocional; asociamos, proyectamos y nos vinculamos con personajes y situaciones que, aunque sabemos ficticias, activan y nos enfrentan con nuestros recuerdos. No es de extrañar que las elecciones de libros favoritos no estén basadas en criterios técnicos y que nuestra memoria sensorial tenga todo el control al respecto.