Caverna

Hay quienes tuvieron la dicha de nacer en hogares profundamente educados, humanistas, deportistas, animalistas, vegetarianos y libres de gluten. A otros, la gran mayoría, nos tocó ser educados con una alta dosis de prejuicios, estereotipos y reglas morales que van contra toda la ola moderna de defensa de los derechos humanos. A nosotros nos correspondió reeducarnos, desaprender y, en muchos casos, hasta desdecirnos porque descubrimos que aquello que nos inculcaron promovía la discriminación de otros.
No éramos "malos" ni quisimos serlo, solamente nos faltaba el conocimiento para comprender otras visiones del mundo. Hemos vuelto a la caverna a explicarlo y, ante la risa burlona, nos hemos llenado de indignación y hemos sentido que tanta estupidez no es digna de nosotros. 
La verdad o aquello que entendemos por verdad abruma al ser humano, nos da una sensación de poder absoluto. Desde ese pedestal llamamos estúpidos a otros, los juzgamos y -la verdad- quisiéramos que dejaran de existir. El que sale de la caverna olvida que alguna vez estuvo en ella, por eso no tiene paciencia ni tolerancia para ayudar a otros a presenciar más allá de las sombras.
Esto me lo digo para tratar de no arder en combustión instantánea ante tanto comentario machista, xenófobo y racista. Es difícil responder más allá de la ofensa y buscar explicar a otros por qué ya no deberíamos seguir fomentando esos prejuicios. Por difícil se convierte en un reto, en lo de menos ganamos uno o colaboramos para que alguno salga de la caverna.
Costa Rica es una gran caverna, quizás no más que el resto de Latinoamérica, pelearnos con todos y decirles estúpidos no nos ayuda. Pero creer que es importante reeducarnos todos y abrir espacios positivos para promover la comprensión y la apertura sería un camino más eficiente. 
Ahora bien, a esta caverna les sobran aquellos que, pudiendo salir y aprender, se niegan a ello, aquellos que promueven vivir en las sombras a sabiendas de que hay otra forma de vivir. No se puede ser tolerante con quienes desde una curul o desde su afán de una candidatura usan el populismo y la demagogia y persisten en esa visión oscurantista.