No tan negra

Antes yo no era negra, era solo una niña creo. Empecé a ser negra como a los 5 años, cuando me dijeron que no jugarían conmigo porque era muy negra o cuando en la escuela me forzaron a mirarme a un espejo para que dejara de negar que lo era o cuando todos piel contra piel hasta quedar yo de última me obligaron a entenderlo. Desde ahí comprendí cada vez que mi mamá decía el "es que el papá es negro" cuando nos miraban a las dos. Eso de ser negro es un tema entero para la gente. 

Intenté blanquearme porque supe que el color era importante pero miraba mi piel y el color estaba tan adentro; me dijeron que era porque no tomaba leche, que había que bañarse en agua con cloro para remediarlo. A los 6 todo eso tiene sentido y lo intenté pero el color no se va, con los años más se adhiere. Me tomó muchos años comprender cuál era mi color, quise no llorar más por algo que no podía arreglar y traté de aprender sobre cómo serlo pero no me crié con mi familia paterna ni pudieron enseñarme nunca cómo, pensé que leyendo pero solo había una historia de un niño que comparaban con un mono, yo hice un ensayo y dije que era hermoso que ese niño amara tanto a la rosa. 
No sabía cómo pero tenía el dato principal: yo lo era, entonces empecé a adelantármeles a todos y avisarles que era negra. El discurso cambió: "no, ud. no es tan negra, ud. es como..." y agregaron todas las posibilidades étnicas que parecen menos radicales que el negro. Nunca he entendido cómo quedarles bien. 
Yo no habría tenido problema en no tener color pero sé que ¿de dónde es ud? es de las primeras preguntas básicas que me hará cualquier persona que conozca, si digo que de San José me miran confundidos, entonces digo que de Limón y digo también "es que mi papá es negro" y la calma les regresa para consolarme diciendo "pero ud. no parece tan negra..." y así. En el trato parezco buena persona así que me repiten tantos estereotipos como conozcan para ayudarme a entender que, en realidad, no soy tan negra porque no me comporto como una. No soy suficientemente blanca costarricense ni suficientemente negra limonense para ellos. No los entiendo.
Yo no sé ser negra como ellos quieren, es que nadie me enseñó, me dijeron que lo fuera pero en la escuela nadie me explicó qué significaba ese rol. Trató de aprender y ser tan negra como me lo deja la piel, como me lo indica el instinto. No puedo más que eso.
La adultez me ayudó a amar mis rasgos mestizos, mis pómulos anchos y mis labios gruesos; a sentirme cómoda con mi piel y su melanina descocada que se activa con el sol. Estoy reconciliada con las etnias que conforman la sangre que llevo: me sé negra y rojo indígena, me invoco latina con los extranjeros para explicar que me invaden muchos tonos de los que no tengo contabilidad. Pero esto me ha costado treinta años de vida. Así que, querida gente "blanca", cuando le digo que soy negra, no me explique qué es ser negra.