Monstruo

La única petición de la criatura a su creador Frankenstein era un ser tan monstruoso como él, no quería que reparara su "anormalidad", quería otro ser que pudiera aceptarlo. El Asterión de Borges juega y sueña con otro Asterión a quien mostrarle su casa; en la soledad de su intrincado laberinto, su sueño es otro como él. Asterión está loco, es soberbio y misantrópico pero no escapa de la necesidad de compañía. Sabe sus pecados y de qué lo acusan, sabe por qué rehuimos a confrontarlo pero espera ansioso a que vayamos a redimirlo.
Me gusta la literatura de monstruos porque lo monstruoso es siempre un encuentro con todo lo que nos asusta en nosotros, con nuestros horrores humanos, con nuestra terrible contradicción interna y la fuente de defectos que nos hace seres horribles.

Dos veces

He tenido por política no repetir películas, ni libros, ni destinos ni nada. Con un mundo tan vasto y con tanto que no conozco, ni he visto, ni he leído; repetir lo conocido le roba tiempo a todo lo nuevo. Eso por un lado; por el otro, me jala esa mucha importancia que le he dado a la emoción embriagante de la primera vez, su unicidad y la sorpresa que resguarda. Sufro de la insaciabilidad de la que hablaba Sabines.